EL TESTAMENTO EN TIEMPOS DE COVID-19

La excepcional situación que estamos viviendo nos ha llevado a desenterrar artículos en desuso del Código Civil para respondernos a las cuestiones sobre cómo podemos otorgar testamentos en estos días que corren.


Según nuestra Real Academia Española, el testamento es el acto por el cual una persona dispone para después de su muerte todos sus bienes o una parte de ellos.

Así vemos que el testamento es un acto solemne, es decir, que está sometido a varios requisitos formales, establecidos por la ley y que debe contener mandatos hechos por el testador, persona que hace el testamento, para concretar qué hacer con sus bienes una vez haya fallecido.

El dejar testamento tiene diversas ventajas, siendo la que mayor peso tiene, evitar posibles conflictos familiares.

Pero también:

.- PODRÁ DETERMINAR A SUS HEREDEROS. Siempre habrá de respetarse ciertos parientes que poseen, una porción mínima del caudal hereditario, pero una vez respetada esa legítima se podrá nombrar a sus herederos.

.- PODRÁ MEJORAR A ALGUNOS PARIENTES, en caso que estime pertinente, bien por el trato mantenido con el testador en su vida, porque hayan dedicado un mayor tiempo a su cuidado, bien porque estén más necesitados unos que otros. O PODRÁ DESHEREDARLOS, siempre por los motivos que determine la ley y la jurisprudencia.

.- En caso de estar casado, PODRÁ OTORGAR EL USUFRUCTO DE TODA SU HERENCIA A SU CÓNYUGE. Con esto se instaura en disposición testamentaria la famosa fórmula de “dejar todo del uno al otro”.

.- PODRÁ DAR UN DESTINO CONCRETO A CADA UNO DE SUS BIENES, en forma de legados. Podrá ceder a una persona física o jurídica, sin que ninguna de ellas tenga por qué ser heredera, una parte determinada de su patrimonio, pudiendo ser éste o un bien inmueble o mueble concreto, o unas rentas, o incluso unos derechos de crédito o de débito o deuda.

.-PODRÁ NOMBRAR FIGURAS ESPECIALES que protejan bien la propia herencia, o bien a los que más quiere, tales como albaceas o tutores en caso de que puedan existir menores de edad o incapacitados a cargo del testador.

 

Pero, ¿y cómo hacer testamento en tiempos de Covid-19?

Nos encontramos en una situación en la que debemos pensar en el futuro. En este especial momento actual, con las restricciones que sufrimos, para poder declarar nuestra voluntad podemos acudir a diversos tipos de testamento que, en condiciones normales, suelen estar en el olvido.

Entre estos instrumentos encontramos el Testamento Ológrafo. Este testamento es muy particular, pues debe estar escrito únicamente por el puño y letra de la persona que va a testar.

Es importante observar una serie de formalidades para que el mismo tenga validez a futuro, tales como, además de ser escrito por mano de quien lo otorga, debe contener la identificación del testador, y firma del mismo, no siendo válida la firma digital, y se debe indicar el día, mes y año para conocer si realmente fue éste el último testamento existente.

Regulado en nuestro Código Civil en los artículos 688 y siguientes, como acto solemne que es, no sólo es suficiente con su manuscrito, sino que también debe ser sometido a ciertos requisitos de forma y de adveración y protocolización notarial posterior al fallecimiento. Es decir, que para que tenga validez, se debe presentar este testamento ante Notario, y pueda comprobar la autenticidad del mismo.

Otro de los instrumentos con los que se puede otorgar nuestra última voluntad en esta realidad actual, nos viene dado a través de testamentos especiales, regulados en los artículos 701 y 700 del Código Civil.

Son formas de testar excepcionales con requisitos muy específicos.

En el primero, testamento en caso de pandemia, el legislador amoldó la norma para este estado de alarma actual.

Es un testamento que debe otorgarse en el lugar donde se encuentre la pandemia, podrá incluso testarse de forma verbal, y siempre delante de tres testigos idóneos, siendo aconsejable bien la transcripción del mismo o bien conservarlo en soporte audiovisual. Tiene validez hasta dos meses posteriores a la finalización de la pandemia, y para que sea eficaz tras la muerte, también deberá ser presentado ante Notario para su protocolización, al igual que el testamento ológrafo.

El segundo es el testamento elaborado por una persona que esté en inminente peligro de muerte, pudiendo ser elaborado con las misma características que el anterior, pero eso sí, ante cinco testigos idóneos.

Para finalizar, siempre recordar que cualquiera de las opciones por las que queramos optar, siempre será útil acudir a un abogado especializado para que nos asesore y se observe convenientemente la normativa correcta a aplicar.

 

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